Expedición al Reino de la Felicidad

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Existe entre China e India en el medio de los Himalayas, un Reino como ningún otro: El Reino de la Felicidad. Sus casi 700,000 habitantes viven bajo el reinado de su quinto rey, y la riqueza de esta monarquía parlamentaria no se mide en GDP, sino en GNH: Gross National Happiness. Este país, un poco más pequeño que Suiza, tiene una elevación que cambia desde 200m en el sur hasta montañas de más de 7000 m en el noroeste. Esta gran heterogeneidad geográfica junto con un clima muy diverso contribuye a que Bután tenga una biodiversidad impresionante y ecosistemas muy variados.

 Hola.

 He estado desaparecida en Bután. Un país para el que me faltan las palabras para decir lo increíble que es. Las fotos también se quedan cortas al momento de tratar de capturar su magia. Trataré con mis mejores esfuerzos de describir mi experiencia, pero pido comprensión si divago y a veces hago poco sentido, es que fue tan extraordinario de principio a fin, de pies a cabeza, de dentro y de fuera.

Éramos un grupo de 15 personas, que en unos 20 días exploramos pueblos, caminos, arrozales, bosques, templos, pampas, tundra y montañas del oeste de Bután. Ahí me hice amigos y viví de las experiencias más llenadoras e increíbles de mi vida.

Primero estuvimos paseando en pueblos viendo la cultura, para aclimatarnos. Aquí me di cuenta que el budismo es una gran forma de vida. Porque es una filosofía, una forma de vivir, más que una religión. Es contacto con la naturaleza, con el yo interior, con el resto de los seres vivos. Es compasión, hacer el bien, estar en paz. Se encuentra la felicidad y se sale del sufrimiento gracias al Noble Sendero Óctuple: Visión Justa, Pensamiento Justo, Atención Justa, Habla Justa, Acción Justa, Diligencia Justa, Concentración Justa y Medio de Vida Justo. ¡Qué filosofía tan increíble! La gran mayoría de los butaneses son budistas, y eso los vuelve un pueblo muy amable, simpático, tranquilo, bueno, comprensivo y atento a las necesidades del otro (sea humano o no). Todos los con quien hablé fueron simpáticos y ayudadores. Además son conversadores y gracias a eso aprendí Dzongkha, su idioma.

Lo rico de Bután que lo distingue de Nepal, un país parecido en cultura, es que ha estado abierto al turismo por mucho menos tiempo, y el turismo sigue siendo muy controlado. En todo el tiempo que estuvimos vimos muy pocos turistas. Así, lo que vimos y vivimos en las calles es realmente la cultura butanesa, sin esa contaminación occidental capitalista de muchos otros países donde la cultura está comercializada y la verdadera forma de vida del pueblo se pierde.

¡Qué cultura más bonita! El rey no es como los de Europa. Recorrió todo su pueblo antes de asumir el trono para ver cómo vive su gente y qué necesidades tienen. Vive en una casa como la de sus súbditos, no en un castillo enorme y grandioso. Es sabio como su padre, el cuarto rey: ha sabido abrir Bután al turismo y a occidente, aprovechando todas las bondades de esta civilización (hay señal de celular en casi todo Bután, incluso entre las montañas lejos de los pueblos) sin caer en los problemas que se ven en otras partes como deforestación, pérdida de la cultura, desequilibrio donde la plata va a los extranjeros a cargo, etc. De hecho, casi el 70% del país está cubierto por bosques, hay muy pocos extranjeros, y la cultura sigue intacta. Las casas son las que siempre han sido, los templos y las artes siguen el legado de milenios, las banderas de oración siempre flameando en el camino. Las leyendas y la historia se entremezclan a tal punto y de forma tan verdadera que entre los árboles y la bruma en el monte me doy cuenta perfectamente que aquí podrían vivir los dragones de los que ellos hablan, las transformaciones de un monje en tigre volador, y animales que se comunican.

Luego fuimos de trekking. Ocho días caminando por bosques y montañas, siguiendo ríos y caminos sinuosos y llenos de naturaleza. Jornadas de 10 horas de caminata todos los días. Espectacular. Nos levantábamos a las 6, desayuno a las 7, caminando a las 8am. Ahí recién salía el sol. Ahí aprecié cómo el sol realmente es fuente de vida y energía para todo. Antes del sol, todo muerto y mucho, mucho frío. Sale el sol y los riachuelos empiezan a despertar: agüita corre y se derrite el hielo. Los pájaros empiezan a cantar, se calienta todo en un ratito y la vida funciona. Juro que hasta se nota cómo los árboles despiertan. Extraordinario. Caminando partimos como a 2300 mts de altura, y fuimos subiendo por el valle de Paro hasta un paso de casi 5000mts donde pasamos al valle de Thimphu. Pasamos dos pasos así de altos. Con ese desnivel es que pudimos apreciar tanto paisaje tan diverso: primero bosque cerrado, frondoso, lleno de helechos y pinos, árboles caducifolios. Y cómo era otoño, ¡qué bosque más hermoso con todo su colorido y gamas de amarillo, naranjo, rojo, verde! A medida que subimos, el bosque se hizo más abierto y ahí dominaban pinos, cipreses y rododendros. En Bután hay más de 45 especies de rododendros. Precioso. Más arriba ya desaparecían los árboles y se volvían más arbustos. Subimos más aún hasta que incluso éstos desaparecían y las laderas estaban tapadas en pasto. A los 4500 seguía habiendo pastos, y a veces una tundra con un cubresuelo muy bonito de una plantita con frutos rojos pequeñitos. A 5000 ya casi no hay nada más que roca, pero ¡las vistas! Las montañas más preciosas, a los 360º. Impresionante. Luego bajamos, volviendo a los bosques que me quitaban el aliento y me dejaban literalmente con la boca abierta por mucho rato. Mi paraíso.

Dos días llegamos de noche al campamento, y ¡qué noches! El cielo tapado de estrellas, parecía pintura. Qué noches más hermosas esas. Qué emoción caminar por un bosque en otoño con sus colores y presenciar cómo de a poquito el sol dice adiós, pintando rosados y rojos en las montañas tapadas en nieve mientras nosotros nos adentrábamos en el bosque, escuchando los últimos pajaritos, tocando los troncos ya negros de sombra, entrando luego a la noche y el espectáculo que son las estrellas. Hace mucho que no veía tantas, el cielo estaba tapado de brillitos. Y eso que no he hablado de la luna. Una noche tuvimos luna llena. Tan brillante y blanca y fuerte que no había ni que usar linterna para ver. Era un sol blanco, eso era. Se veían los árboles y el río y las montañas, bañadas en una luz que me hacía pensar que éste era otro planeta, uno muy pacífico y plateado.

Aprendí tantas cosas. Confirmé definitivamente algo que ya sabía: el trekking es la mejor actividad. Punto. Uno conoce los lugares, las personas, la naturaleza y las culturas de la forma más humana que existe. Las conoce de verdad, no desde la ventana de un auto o camión. Lo único comparable para mí es la bicicleta, que tiene la ventaja de permitirte recorrer mayores distancias pero no llega a los mismos lugares que un humano a pie, como bosques cerrados o montañas muy empinadas (o al menos yo no llegaría en bici jaja). Estoy divagando, eso será tema de otra entrada.

Como decía, el trekking es la mejor actividad. No sólo te sirve para conocer de verdad, conocer de piel, sino que además limpia la mente, limpia el alma, limpia el cuerpo. No hay más preocupación que llegar en 10 horas a un campamento. Las cuentas, el estudio, los compromisos, nada de eso existe. Es la mejor meditación que hay. La mente se tranquiliza tanto que uno empieza a pensar más lentito, nada de estar estresado o ansioso por algo y pensar a mil por hora porque hay tanto que hacer. Uno puede sentarse a filosofar y no hay ningún horario que cumplir, no hay que parar a cierta hora porque hay una tarea que hacer. Pero no es solo de mente y tranquilidad interior, es que definitivamente el cuerpo se sana. Al hacer trekking, el ejercicio y la vida saludable ES tu vida. No es eso de una opción que tomar después del trabajo: apartar una parte del día para el gimnasio. Tu vida es como debería ser: ejercitando afuera de forma natural pues hay que moverse de un lado a otro. Comíamos bien y caminábamos largas horas, respirando aire purísimo entre árboles y montañas y ríos y pájaros. Esa es toda la receta que tiene que haber para que el cuerpo se sane. Realmente sentí cómo me sentía mejor físicamente, más saludable, con más energía.

Llegué del viaje habiéndome replanteado muchas cosas que vivo a diario. Allá veía como en HD, no sé cómo explicarlo. Era una nitidez que permitía distinguir muy bien las profundidades, y los colores eran más intensos, como que hubieran aumentado la saturación. En especial del cielo, pero del agua de los ríos también, de las hojas de los árboles igual. Volví y me doy cuenta lo gris que es nuestro cielo, lo asquerosos de café que son nuestros canales y ríos, lo plana que se ve la cordillera. Hace unos días fue luna nueva. En mi casa en la noche miré hacia arriba esperando ver varias estrellas ya que no hay luna. Vi como cinco. Mal. Un poco me deprimo, pero me reafirmo que lo que yo quiero hacer en mi vida es conservar esos lugares increíbles, prístinos, que todavía nos quedan. Y no sólo eso. Tenemos que tratar, pero de verdad hacer todo lo posible, para que los lugares donde vivimos no sean tan artificiales, tan alejados de lo que de verdad es la naturaleza, de lo que es la realidad. Necesitamos más bicicletas y menos autos, por ejemplo. El día que llegué me fui en bici a la universidad y fui feliz. También, como dije, allá me sentí mucho mejor físicamente gracias al ejercicio y la comida sana. Acá estamos bombardeados por puras comidas procesadas. Necesitamos más realidad, y comer comida real es un primer paso. Ya parezco hippie hablando de no comer químicos sino pura comida plantada en mi jardín, pero es que tienen harto de razón. Si finalmente somos seres vivos y no robots; partes de la naturaleza, no apartes.

Por último, antes del viaje casi me había decidido por estudiar pura teoría de ecología. Ahora me doy cuenta que eso no es lo que yo necesito. Necesito ir a terreno y estar en bosques. Sir Ken Robinson (que ya ha aparecido antes en este blog) dice que cada uno tiene un lugar, una situación, donde se encuentra en su Elemento, donde “tiene que estar”. Yo lo encontré, y mi Elemento es el bosque. Ahí tengo que trabajar, ahí es donde tengo que estar.

Al final del viaje hicimos un círculo en el grupo, y dijimos los que nos pareció el viaje. Estas no son mis palabras exactas porque no me acuerdo palabra por palabra y esas quedarán allá no más y en la memoria de los que fueron, pero dije algo así:

Quiero dar gracias, primero a mi papá, porque gracias a él estoy acá. Segundo a todos ustedes porque lo pase excelente con todos, son grandes personas. Al principio, cuando supe que iba a venir, pensé que lo que importaba era la naturaleza y yo iba a disfrutar de ella sin importarme el grupo. Que ellos hagan lo que quieran, yo voy a estar feliz en el bosque. Pero realmente la experiencia que me llevo no sería completa sin ustedes. No pensé que iba a llorar de la risa tanto como lo hice, no pensé que iba a tener conversaciones tan gratas, que iba a aprender tanto y pasarlo tan bien, que iba a hacer amigos. Por ustedes tengo fe en la humanidad, hay gente buena y bacán en este mundo. Me impresionan, siempre andaban con buena onda incluso en los días que estaban más cansados. Y siempre estuvo esa colaboración, siempre daban y daban. Incluso cuando no había más que dar ustedes seguían dando. No me refiero a cosas materiales, aunque sí los chocolates me salvaron más de una vez. Hablo que daban abrazos, daban palabras de aliento, daban compañía, chistes, apoyo, conversación, buena onda. En los primeros días, uno de ustedes dijo que Bután estaba en sus Top 5 lugares del mundo. Desde ahí que me quedé pensando, lo pensé largo y detenidamente, y siento que para mí éste es mi Top 1. Por la naturaleza, los paisajes, la cultura de acá, pero también por los momentos que viví con ustedes. En este viaje confirmé que el bosque es mi Elemento. Es donde me siento llena y siento que pertenezco. Gracias papá y gracias a todos por una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida.

Monjes rezando alrededor de una Stupa, que dentro tiene un templo.

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Señora rezando alrededor de la Stupa. En una mano la rueda de oración de Om Mani Padme Om, en la otra el collar de oraciones.

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En un monte sobre Timphu, la capital de Bután, se alza la estatua de Buddha más grande del mundo

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Filo el Hombre de Vesubio, la matemática budista lleva miles de años entendiendo las proporciones de la belleza

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Entre el bosque se vislumbra el Tiger’s Nest, templo hecho en una cueva de un acantilado, donde Padmasambhava (considerado el segundo Buddha) meditó por 3 años, 3 meses, 3 semanas y 3 días hasta llegar a la Iluminación.

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Tiger’s Nest y las banderas de oración. Dice la leyenda que Padmasambhava llegó a esta cueva volando desde Tibet sobre una tigresa que podía volar.

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Bosque caducifolio en otoño, ¡qué colores!

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Con tanta biodiversidad de Bhutan, tendría que tener muchas fotos de pájaros. El problema es que son tan rápidos que apenas se veían, menos les iba a poder sacar una foto. A éste lo perseguí casi una hora.

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Por el valle de Paro seguimos el camino del río, entre montañas tapadas en bosque vestido de otoño.

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Siempre nos acompañaron las banderas de oración, sobretodo en pasos difíciles como ese.

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La paz y la harmonía de Bután te llena. La vida es más vida, más real, más natural.

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Una niñita que vive a 4000 metros. Su patio son montañas que se extienden hasta el horizonte, sus mascotas son Yaks y cientos de distintos tipos de pájaros.

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Paz entre banderas y montañas. Llena de vida y felicidad a 4900mts.
Foto: Rodrigo Salvatierra

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Ommmmm
Foto: Rodrigo Salvatierra

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Qué bosques más preciosos. Definitivamente mi Elemento.

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Banderas cuidándonos en el bosque

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De día, los árboles llenos de colores. ¡Gracias sol por la energía y la vida!

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Se va el sol y nos volvemos todos siluetas entre rosados.

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La luna, nuestra compañera cuando hace frío y el bosque duerme.
Foto: Rodrigo Jordan

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Acerca de

Me fascinan las ideas. Las amo. Son la mejor idea que la humanidad a tenido. La naturaleza también me fascina: para mí, sus ideas son como milagros o magia, y es la mejor fuente de inspiración. Lo emocionante de las ideas es que si las piensas bien y las dejas mejorar, tienes Acción. Acciones que mejorar nuestro querido Mundo. Ideas are fascinating. I love them. They are the best idea humanity has ever had. Nature also fascinates me: its ideas are like miracles or magic to me, and the best source of inspiration. The cool thing about ideas is that when you think them through and then see them through, you get Action. Actions that improve our dear World.

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Publicado en De Todo
12 comments on “Expedición al Reino de la Felicidad
  1. Sólo queda decir: Increíble!

  2. Anónimo dice:

    Tus palabras y fotografía realmente me transportan a tu viaje. Felicitaciones

  3. oscar rojas dice:

    Excelente post !!! felicitaciones

  4. carlos zapata dice:

    Que envidia como desearia algun dia recorrer tan hermoso lugar

  5. Javier dice:

    Que lindas fotos por tu descripción Butan se parece al ” jardín interior ”
    Un abrazo

  6. urbtecto dice:

    ¡Formidable artículo! Felicitaciones. En lo particular, es admirable y muy revelador que en la figura del Buda Bhumisparsha se muestre el canon de la armonía universal: el Número de Oro, porque esa imagen muestra una mano que señala al cielo y la otra a la tierra. He puesto la presencia de ese Número en https://twitter.com/exapenta/status/271756855540338688 El triángulo en rojo, que no está dibujado en la figura pero con presencia evidente, es el Triángulo Dorado por excelencia, con manifestaciones en la Naturaleza y en la obra humana, como se puede ver en http://exapenta.zxq.net/CALVIMONT.html
    Es la primera vez que encuentro al Número de Oro en una obra de una cultura asiática y me sería útil conocer la fuente de la imagen presentada en el artículo. Gracias.

  7. Anónimo dice:

    Nati esta increíble el artículo, realmente me transportanste contigo, que ganas de ir y conocer ese lugar maravilloso!!

  8. Karen dice:

    Hola , las imagenes estan increibles, queria preguntarte si hiciste el trekking sola o con alguna agencia, o si me recomendarias como llegar a butan, la verdad tengo muchas ganas de ir , pero no se por donde empezar.
    Gracias

  9. urbtecto dice:

    ¡Admirable relato! ¡Felicitaciones! Ojalá que ese hermoso país no cambie y que tenga siempre sabios gobernantes, con un pueblo sencillo que con la mayor naturalidad da ejemplo de civilización, como comportamiento en la sociedad y su visión del mundo. Dentro de las magníficas fotografías está la ilustración con el pie “Filo el Hombre de Vesubio, la matemática budista lleva miles de años entendiendo las proporciones de la belleza”; sobre esa magnífica demostración de la presencia del Número de Oro, canon de la armonía, creo necesario aclarar que se refiere al conocido como “Hombre de Vitruvio”, el famoso dibujo que hizo Leonardo da Vinci siguiendo las instrucciones que dejó el arquitecto romano Vitruvio.

  10. Vicky Salvatierra dice:

    Nati: después de varios meses he vuelto a leer tu blog sobre Buthán y realmente a madida que pasan los días se hace más increíble el viaje, disfruté mucho, a pesar del cansancio, eso sí discrepo de ” cominos bien ” ( jeje ), también ese viaje me llenó de paz interior, magia,
    tratando de conocer más del sabio budismo….

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