Últimas reflexiones de Nueva York

A poco más de tres meses de haber llegado de Nueva York con la Amalia, y ya para cerrar un ciclo, me quiero referir por última vez, por lo menos en este medio, a lo que fue el mejor y más importante viaje que he hecho hasta ahora.

Internet y sus blogueros que juzgan y deciden qué nos llega, qué se viraliza y qué es catalogado como basura virtual nos presentan el mundo de una manera muy específica. Uno navega por oceanos gigantes de información útil e inservible que ni con todo el tiempo del mundo sería capaz de explorar en su totalidad. Hay ciertas herramientas -twitter, RSS, StumbleUpon, Facebook- que nos ayudan a filtrar una parte de esa información, que son capaces de hacer más grande o más chica la fracción de mundo que podemos ver, dependiendo de cómo se usen. Navegamos, entonces, en estas aguas algo menos sucias en busca de experiencias fuera de lo común; fotos que nos transporten, videos que nos aclaren los misterios de la vida, datos que nos complementen materia de estudio, etc. Pero siempre, sea lo que sea que encontremos, pasa por un obstáculo ineludible: el juicio de quien decide compartirlo.

El viaje como fenómeno rompe ese obstáculo presentando la realidad con la misma actitud exploradora con que uno buscaría una joya en internet pero en un ambiente tan conocido como la realidad de la rutina de otro. Te obliga a ver TODO con ojos de explorador que busca experiencias que no tendría siempre: ir a galerías, usar el espacio público y abrir la mente y observar sin juzgar el comportamiento de la gente que te rodea. Es tanto lo que buscas y lo que te preguntas frente a lo nuevo que llegas a encontrarte a tí mismo. Además de toda la cultura, todos los lugares y personas que conocí llegué a entender más de mi propio carácter y saqué un par de valiosas lecciones que no están ni por cerca relacionadas con lo que hubiese esperado de un viaje como éste.

Por ejemplo: si algo aprendí en los museos y galerías fue que para que una obra de arte me impacte, para bien o para mal, tiene que ser capaz de transmitir, intensionada y controladamente, una emoción o estado de ánimo. Para mí, esta reflexión que para muchos puede ser obvia o errónea, me cambió la forma de ver la inmensa cantidad de material al que llego a través de blogs y redes sociales. Con todo el arte que vimos en E.E.U.U. aprendí a ser un poco más crítico frente a todo lo que se viraliza en internet. En un nivel más personal, es por eso que una foto, una canción , un cuadro o una escultura me gusta cuando es capaz de transmitirme algo y yo soy capaz de identificar esa sensación o sentimiento. Aprendí que esta manera de ver las cosas es aplicable a un espectro de realidad mucho más amplio: obras de arquitectura, textos de la universidad, memes de gatos y hasta un show en la micro los recibo de otra forma si soy consciente  de la sensación que están causando en mí.

Con esa reflexión en mente, hice una recopilación de lo investigado post-viaje en blogs y redes sociales no tradicionales de lo que verdaderamente nos movió, a mí y a la Amalia, en nuestra travesía por Nueva York y Washington. Aquí va (sin un orden particular):

DANNY SMALL

La Amalia lo dice clarísimo en el día 10 de la bitácora: “Nos subimos a nuestro tren correspondiente cuando pasó, y cuando nos bajamos para hacer cambio de línea, nos encontramos con un negro en el andén que cantaba Louis Armstrong, demasiado alegre. Andaba con un carrito con todas sus cosas, una radio vieja y un disc-man en que tocaba la música de fondo. En verdad era buenísimo, llegó a alegrar a toda la estación.”

Después de buscar videos de él, nos dimos cuenta que estábamos frente a una celebridad de internet! Pude encontrar varios videos de excelente calidad grabados por gente que debe haber quedado tan impresionada como lo nosotros.

LAS PIZZAS, LAS HAMBURGUESAS Y LOS ECLAIRS

El exquisito sabor chatarresco de las pizzas americanas al paso, mojadas de aceite y chorreando queso derretido, lo conocía porque en Chile lo hemos podido probar a través de cadenas gringas como Pizza-Pizza y Pizza Hut, al igual que las hamburguesas – desde las del MacDonald’s hasta las del Mr. Jack – pero los Eclairs me los introdujo NuevaYork. En el Chealsea Market, en una pastelería chica, común y corriente (por lo menos para los cerdos parámetros gringos), el hijo del Dios de los Eclairs, el Caramel Eclair, quiso meterse en mi vida con una llegada triunfal que me arruinaría con la maldición de una búsqueda incesante e infructífera por volver a repetir la experiencia aquí en Chile de pasar ese pedazo liviano de masa esponjosa, dulce como el amor de Jesús, cubierto de caramelo hecho en base a vaca sagrada de la India ordeñada por monjitas ciegas, por mi paladar.

El punto es que, ya me he recorrido todo santiago probando todos los Eclairs que he encontrado y ninguno le llega ni a los santos talones! He pensado en pedir uno por correo directamente desde Chelsea pero no ha resultado fácil.

EL REY LEON

El arquitecto Germán del Sol dice sabiamente: “No hay nada ni nadie que resista altas expectativas”. Esa frase muy cierta pero incompleta. Le falta: “… excepto el Rey León de Broadway.”

A mí me habían dicho que era una buena obra pero la verdad es que, como lo dije en la bitácora, es la mejor experiencia que he tenido en mi vida. Normalmente no pondría un video como el que sigue porque jugaría con sus expectativas pero a mí me pasó  que  simplemente no podía tenerlas más altas y quedé rayando con el Rey León de tal manera que me da lo mismo decirles que si se mueren sin haberla visto va a ser una vida que no valió la pena ser vivida.

EL HIGH LINE

Éste es un parque que funciona perfecto: es un paseo peatonal de una milla de largo abierto el 2009 que te sugiere, a través de su diseño, un ritmo calmado para caminar viendo el West Side desde arriba. Se construyó sobre una línea de tren abandonada y pasa por encima de un barrio que estaba en decadencia que revivió por completo gracias a la actividad turística que atrajo. Nos dejó verdaderamente impresionados a la Amalia y a mí, por la buena ejecución de un excelente proyecto.

Aquí un video en hachedé de cómo es el parque:

SEBASTIÁN ERRÁZURIZ

Estando allá solo supimos de la existencia de este diseñador chileno por una revista que leímos en el avión de una intervención que hizo en Brooklyn, pero ayer supe que modificó el típico diseño de la polera blanca “I love NY” con tinta azul y para juntar plata para las víctimas del huracán Sandy. (Aquí las vende).

Investigando un poco más vi que, no solo es muy renombrado como diseñador, sino que tiene un amplio portafolio de mobiliario, esculturas y fotos muy interesantes y siempre con un toque irónico. A continuación algunos de sus proyectos:

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Publicado en Viaje a Nueva York
2 comments on “Últimas reflexiones de Nueva York
  1. Chicacrespita dice:

    Benja, que buen post!! Besos

  2. […] Últimas reflexiones de Nueva York […]

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