Nueva York / Washington, Día 6: 28/07

El día 6 partió mal pero terminó bien.

Partió mal porque perdimos el bus a Washington. La cosa es que la noche anterior me fijé que el celular de Benja (nuestro despertador) tenía la hora mala, así que cuando, en la mañana, vi que marcaba las 6 mientras que el reloj de la casa marcaba las 5:30, asumí que el celular era el que estaba mal. Le dije a Benja que durmiéramos un rato. Cuando llegamos a la estación, el celular de Benja marcaba las 7:13, y el bus salía a las 7:30, así que todo bien. Cuál fue nuestra decepción (y las ganas de Benja de ahorcarme) cuando vimos que el reloj del terminal marcaba las 7:44. De ahí todo se complicó, porque la estación era gigante, sin señalética clara, así que tuvimos que preguntarle a millones de funcionarios (todos inmigrantes que no hablaban bien inglés) dónde comprar los pasajes, y cada una nos mandó a un lugar distinto. Finalmente encontramos el lugar y compramos pasajes en la línea Peter Pan, que es incluso menos seria de lo que suena, porque el chofer era un idiota, nos cambiaron de bus, y no había nadie a cargo de las maletas. Hasta ahora, este ha sido el primer sistema que funciona mejor en Chile. Como el bus salía pronto y el chofer estaba de malas, no pude comprar el muffin de chocolate que había añorado toda la semana, y nos morimos de hambre y sed todo el camino. Aunque admito que me dormí la mayoría encima de Benja (con la boca totalmente abierta; hay fotos).

Finalmente llegamos a Washington, como a las 1:30. Hacía muuucho calor, y la caminata hasta el hostal (con nuestras pesadísimas maletas, porque somos consumistas) fue un poco inhóspita, porque además esa parte de la ciudad no era muy bonita, y me doblé un pie porque no sé caminar. Nos tomamos un taxi y llegamos al hostal, que es como un hotel más o menos grande con pizas compartidas (a diferencia de los hostales que he conocido en Chile, que siempre son chicos y más… “artesanales”). Es súper bueno la verdad, y la gente es demasiado simpática, igual que todos en Washington, como nos daríamos cuenta más tarde.

Una vez instalados, salimos al tiro al Zoológico que nos recomendó Rodrigo, el papá de la Nati. Ah sí! Se me había olvidado comentarlo: nuestro plan original era ir a Boston en vez de a Washington, pero él nos convenció de que Washington tiene la vida de ciudad que estábamos buscando en Boston (y que sobra en Nueva York), además del Smithsonian, el conjunto de museos nacionales totalmente gratis y excelentes. Muy buen consejo (además de todos los otros datos buenísimos que nos dio de Nueva York). Pero como iba diciendo, partimos al zoológico en metro. Camino a la estación paramos a almorzar en un lugar que se llama Potbelly donde Benja se comió un sandwich de Pizza exquisito (dice que es el mejor sandwich que se ha comido en su vida), y yo la ensalada que mi organismo me exigía.

Las estaciones de metro son súper choras. No sé cómo describirlas, así que subiré una foto. Lo que sí puedo decir es que tienen unas escaleras mecánicas enooormes, y con Benja somos el tipo de gente que se emociona por esas cosas. Nos bajamos en una estación que queda a unas tres cuadras del zoológico, y caminamos por un barrio semi residencial precioso. Es muy verde, las casas son lindas, es alegre, y le compramos limonadas a unas niñitas que vendían en una esquina, como sale en las películas. Llegamos al zoológico que en sí, es decir, las instalaciones, es buenísimo. Todo es precioso y está muy bien ambientado, y está lleno de información entretenida y didáctica apta para niños. La lata fue que como llegamos tarde, la mayoría de los animales choros (es decir, los pandas, los monos y los tigres) estaban adentro, así que decidimos irnos y volver al día siguiente. Eso sí, pasamos por la sección de serpientes donde vimos desde esas culebritas que se ven a las afueras de santiago, hasta una Boa constrictor de como 3 metros de largo y unos 20 centímetro de diámetro.

Nos tomamos el metro de vuelta y como era temprano, decidimos arrendar bicicletas para recorrer el Mall (aunque terminamos arrendándolas por 24 horas, que fue mucho mejor), que no es un centro comercial sino el paseo desde el Lincoln Memorial hasta el Capitolio, con todos los museos a los lados. Es mucho más grande de lo que pensábamos. Llegamos al obelisco, que queda en la mitad, y nos echamos en un pasto propio de los Teletubies. El día estaba exquisito y precioso; el sol estaba a punto de ponerse y habían unas nubes tormentosas. Sacamos buenas fotos. Cuando volvimos a subirnos a la bici, se largó a llover a chuzo pero con sol y aire caliente, estaba muy rico pero en verdad nos estábamos empapando y como ya era tarde, decidimos volver al hostal. Las bicis que arrendamos eran exquisitas, pesaban como 20 gramos (a diferencia de las que arrendamos en el Central Park, que con 1 grado de pendiente hacia arriba provocaban pre infartos). Al poco rato paró de llover y decidimos dar unas vueltas. La ciudad en verdad es muuuy bonita y ordenada. Es demasiado distinto a Nueva York, en que siempre hay ruido y gente en las calles. Fuimos a sapear la Casa Blanca y nos topamos con un tour de Red Necks que toman tours para ver esas cosas, cuyo guía comentaba lo poco ostentosa de la residencia Obama. Es verdad que no era tan grande como me la hubiera imaginado, pero no era chica tampoco.

Llegamos al Hostal y nos cambiamos para salir a comer y tomarnos algo. Nos demoramos en salir porque a Benja supuestamente se le habían quedado las llaves del locker adentro del locker, así que tuvo que ir la recepcionista con un alicate monstruoso a romper el candado. Dije supuestamente porque en verdad las llaves estaban en su bolsillo. Lo bueno fue que eso balanceó mi condoro de la mañana, así que me puse más feliz que triste. Aunque pensándolo bien, somos un desastre de pareja.

Logramos salir y fuimos en Bici a Dupont Circle, una rotonda (¡está lleno de rotondas!), donde encontramos un Bar bien rico.  Comimos una pizza y nos tomamos un trago: Benja una cosa que se llamaba French Twist y yo un mojito con frutillas y un syrup de canela. El mío era más rico que el de Benja, aunque da lo mismo porque a él simplemente no le gusta nada con alcohol.

Nos devolvimos y yo escribí el día 5 en la sala común del hostal mientras Benja dormía en un sillón. Después subimos a nuestra pieza, que compartimos con una pareja de ingleses, una pareja de chinos, una galla que o duerme o mira su celular todo el día, y un tipo viejo (para estar en un hostal quizás) que también duerme todo el día. Admito que echo un poco de menos nuestro sucucho… por alguna razón le agarré cariño.

Pero, como dije, el día terminó bien.

Una foto muy mala de nosotros enojados por una mañana muy mala.

La Amalia bajándose del bus llegando a DC. El flaco de atrás es el chofer que paró en la mitad de la carretera para pasar por el estrecho pasillo a hacer caca en el baño al otro extremo del bus. Eso no se ve mucho en Chile.

Créanme cuando les digo que si alguna vez van al Potbelly (creo que se llama así el local) en DC, TIENEN que probar el sandwich de pizza. No les digo más.

Qué más lógico que en el metro exista solo un andén central y no a cada lado? Los gringos piensan en todo

Esta escalera verdaderamente larga nos dejó fascinados.

Camino al Zoo le compramos una limonada a estas niñas que hablaban castellano porque iban a un colegio “belingual”.

Cuando llegamos al Zoo, pareció como si los animales estuvieran de vacaciones. Aquí estoy yo con las tortugas.

La Amalia y los gorilas.

Si bien no vimos muchos animales, tuvimos la suerte de presenciar a un panda en el preciso momento en que se paró a hacer caca. Se las podría describir pero me iría demasiado por las ramas).

Más tarde, arrendamos unas bicis y nos fuimos al Mall. Acá estamos los dos frente al obelisco.

La Amalia muy feliz de estar en Washington.

La tierra en donde los sueños se hacen realidad.

Esta foto la saqué en movimiento cuando llovía a chuzos y a pleno sol. Yo encuentro que quedó chorísima.

Mi toalla de Daddy Yankee y la maleta verde con puntos blancos de la Amalia colonizaron nuestro camarote.

En ese contexto, el incidente del candado.

Para terminar el día fuimos a una cantina de tapas y me pedí un French Twist. Exquisito.

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Publicado en Viaje a Nueva York
One comment on “Nueva York / Washington, Día 6: 28/07
  1. sercomobabi dice:

    El Sandwich de pizza se escucha maestro, pero me decepciona un poco que el “italian” no tenga palta… Viva Chile!

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