Nueva York, Día 1: 23/07

Con la debida autorización de la Nati, me voy a tomar el Lego Amarillo con mi polola la Amalia para usarlo de bitácora de viaje.


Les cuento: En esta primera entrada la amalia va a ir explicando y yo voy a subir las fotos. En las próximas nos vamos a ir turnando.

Día 1: 23 de Julio

Ha sido un día larguísimo! El viaje estuvo normal, sin ningún problema. Nos tocó uno de esos aviones con pantalla personal, así que tratamos de coordinarnos con Benja para ver El Artista al mismo tiempo, lo que fue muy difícil porque siempre había uno un par de segundos más adelantados que el otro. Después yo me tomé media pastilla para dormir, lo que me vino de perilla porque Benja me contó que mientras dormía a pata suelta hubo la peor turbulencia que ha sentido. En fin, llegamos sin problemas al JFK. Ahí, contra todo pronóstico, nos dejaron entrar de una sabiendo que estábamos juntos, en vez de ser interrogados en una pieza anexa por un agente de la CIA. Después de tomarnos un Air Train llegamos a la estación de metro más cercana, que se llama Howard Beach. El tren se demoró siglos en pasar (unos 45 minutos), pero finalmente llegó y nos alivió con su aire acondicionado. Sí, hace un calor húmedo medio sofocante, pero absolutamente todos los espacios interiores tienen aire acondicionado.

Tras un viaje de otros 45 minutos, y unas vueltas locas en taxi, finalmente llegamos al lugar donde nos estamos quedando, en East Village. El dueño se llama Edward Chin y se ve muy simpático. La pieza impacta por lo rústica en un principio (hay que atravesar un patio interior/basural para llegar a ella), pero en verdad tiene todo lo básico y queda muy bien ubicada, así que por ahora no hay quejas. Además, no estamos ni un segundo acá durante el día. Teníamos intenciones de ducharnos, pero se nos adelantó Bruno, el francés que se está quedando en la pieza de al lado. Para no perder más tiempo, optamos por ducharnos a la vuelta y salimos de una.

Caminamos por la calle 5 East, que es donde nos estamos quedando, hasta el Washington Square. La caminata por el barrio fue demasiado entretenida, estaba lleno de tiendas alternativas, cafés, restoranes, etc. Un verdadero mundo que conoceremos mejor en nuestro día de paseos por barrios. En el Washington Square estaba lleno de vida, gente para todo gusto y estilo. De ahí comenzamos a caminar por la 5ta Avenida, sin creernos del todo que realmente habíamos llegado y estábamos caminando por Manhattan. La 5ta (a secas, para los entendidos) está llena de tiendas famosas y elegantes. Paramos a comernos unos slices de pizza realmente exquisita, y seguimos caminando hasta la esquina con Broadway, donde está edificio Flatiron. En la concurrida esquina paramos primero en una tienda que me había recomendado José Mingo, amigo de mis papás, que se llama Eataly. Realmente me sentí, como él me lo advirtió, en una tienda italiana. había desde quesos hasta helado, para comprar ingredientes, comer ahí, para llevar, etc. Benja se comió algo que no me acuerdo como se llamaba, ero era una especie de Berlín ultra sofisticado bañado en un almíbar de Limoncello, exquisito. Al frente está el Madison Square, una plaza/mini parque precioso del cual destaco un tipo que -así como algunos hacen malabarismos o tocan música en público- puso un balde de agua con jabón en el cual se untaba una cuerda amarrada que se sostenía con los palos, con la que se podían hacer burbujas gigantes. es difícil de explicar, así que subo una foto. La cosa es que las burbujas eran realmente grandes, hubiese cabido una persona completa fácilmente.

Como me estoy quedando pegada en detalles, avanzo de una varias cuadras hasta Times Square, por Broadway. La verdad es que el lugar en sí tiene como mayor gracia ser famoso y un ícono de Nueva York, y creo que es uno de los puntos más turísticos en los que he estado en mi vida. Pero igual me pareció increíble la vida del lugar, lleno de gente de todo el mundo, de pantallas, de publicidad,  de tiendas, como Toys R Us, la de M&M y Hersheys (Benja casi se desmaya). Le guste a usted o no, uno se siente en el centro del mundo. De ahí caminamos (ya teníamos los pies medios molidos, pero seguimos igual) hasta Colombus Circle y entramos al Central Park. Arrendamos bicicletas y lo recorrimos entero por las vías principales, contra el tránsito como buenos chilenos. Recomiendo las bicis para una pincelada por el Central Park, para ubicarse, pero no las recomiendo para recorrer todo ya que en la mayoría de los caminos chicos no se puede entrar. Era un verdadero humedal, y comenzamos a transpirar como enfermos. Nunca nos habíamos sentido tan sucios.

Después de unas dos horas y media (ya era tipo 6 de la tarde) devolvimos las bicis y caminamos por la 6ta hasta Rockerfeller Center. La subida, que cuesta 25 dólares, es impresionante. Se suben 70 piso en menos de un minuto por un ascensor con techo transparente. En el Top of the Rock la vista es increíble. Hacia el norte se ve el Central Park, que es realmente grande, y para el sur se ve el Empire State. Tuvimos la “suerte” (entre comillas porque en verdad íbamos dateados por Rodrigo Jordán, pero decidimos subir de improviso) de que nos tocó la puesta de sol, por lo que vimos Manhattan de día y de noche. El Empire State destaca porque hace poco le pusieron unos leds que lo iluminan hasta la punta, y se ve precioso.

Cuando bajamos ya estábamos verdaderamente agotados, y nos tomamos el metro que por suerte llegaba directo hasta donde nos estamos quedando. Yo apenas podía caminar; tenía los pies llenos de ampollas. Afuera del edificio hay un local de comida Japonesa (¿o vietnamita?), donde yo atendía un asiático que apenas hablaba inglés y su hija (supongo, quizás era su geisha). Yo me comí una entrada fría de cangrejo, y Benja un pollo frito en no se qué con una salsa picante de no se qué. Estaba rico, pero ya apenas nos quedaba energía. Por suerte el departamento quedaba a literalmente dos pasos, así que rápidamente llegamos a darnos   la añorada ducha y de ahí directo a dormir.

Qué día.

La Amalia preparándose para un vuelo de 78 horas.

Los asientos tenían pantallas personales!!!

Nuestra calle en East Village. Un lujo de barrio!

En cuanto llegamos, partimos caminando al tiro a conocer manhattan y nos topamos con un carrito de heladero pedófilo!!

Con el calor desesperante que hace, esta escena se repite mucho.

Viendo por primera vez Times Square. Un viejo con el suelo desnivelado o una pata mucho más chica que la otra se ofreció a sacarnos una foto.

En el Flat iron District- Las burbujas del MIM son una alpargata al lado de las mías…

Comiendo baba de limoncello y cola italiana artesanal con el Flatiron de fondo. Qué más querí?

De un segundo para otro, y con el calor insufrible que hacía, se nos puso a llover juerte jueerte. duró un rato no más.

Vista desde el Top of the Rock.

En el camino al departamento de Edward nos topamos con un gallo muy estiloso que me dejó sacarle una foto desde el otro lado del andén de metro.

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Publicado en Viaje a Nueva York
3 comments on “Nueva York, Día 1: 23/07
  1. Nati dice:

    Benja, Ami. No los vi antes de que se fueran… ¡¡pero pásenlo shanshooo!!
    Nati Ortiz

  2. Tami dice:

    Se ve que lo estan pasando increible!!!! ENJOY!!

  3. emimacchi dice:

    Que ricooooooo!! Saludos, la Lupi los echará de menos.

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