Regalando Pescados

La Columna Amarilla de hoy está escrita por Cristián Eyzaguirre, estudiante de derecho en la Chile. Tiene una propuesta que vale la pena considerar para mejorar el futuro del país que se basa en la aplicación de la meritocracia. Como es una propuesta compleja, la presentará en una tetralogía (así como lo hizo Pablo Tirado con sus artículos del universo) y saldrá una columna hoy (Domingo Amarillo®) y las otras tres el sábado posterior al próximo y de ahí en adelante, sábado por medio (más claro imposible)

Calendario de la tetralogía de Cristián Eyzaguirre:
Columna 1: domingo 4 de septiembre
Columna 2: sábado 10 de septiembre
Columna 3: sábado 1 de octubre
Columna 4: sábado 15 de octubre.

Regalando Pescados

En las décadas de los setentas y ochentas se llevó a cabo en Chile un proceso que busco cambiar el modelo económico vigente hasta ese minuto (basado en un mercado cerrado, de auto abastecimiento a través de políticas industrializadoras que, hacia el final de sus años, ya iba en franco declive), por un modelo de mercado, basado en la apertura económica. El cual tenía como uno de sus ejes centrales el desarrollo y exportación de productos de ciertos rubros que se consideraban “estratégicos”. Donde se entendía que Chile tenía una ventaja comparativa sobre otras naciones.

Esta transformación trajo una serie de ventajas para Chile reflejadas en su crecimiento económico, pero al mismo tiempo dejo una serie de problemas sin resolver. La inequidad en el acceso a la educación y en el ingreso son ilustrativos al respecto. Esto se debe a que la modificación del modelo económico fue parcial. Se entró al mercado global teniendo como eje central las ventajas comparativas. No tomando como central algo mucho más importante para la economía de nuestros días, el conocimiento y la innovación.

Jeffrey Sachs explica en “Economía para un planeta abarrotado” que “A diferencia del número de barriles de petróleo, que es finito, los frutos del avance científico, y el conocimiento que sustenta la prosperidad, son infinitos y están potencialmente al alcance de todos.”

Los países que impulsaron verdaderos procesos de desarrollo durante el siglo XX (Entiéndase Finlandia, Singapur, Corea del Sur, entre otros) tomaron esto muy en cuenta. Partieron de la base de que no tenían nada. De que no tenían ninguna ventaja comparativa (en algunos casos, como en el de Singapur, esto era una realidad). Comprendieron que su principal materia prima, su única posibilidad de desarrollarse, residía en el conocimiento que pudieran generar y en la capacidad de innovación que surgiera de ese conocimiento. El conocimiento no se acabaría, el conocimiento podía crear riqueza de la nada, podía convertir a compañías madereras en compañías de celulares (¿o que cree que era Nokia?). Al apostar por la generación de conocimiento, la necesidad de una educación de calidad se convirtió en un requisito obligatorio para el desarrollo de estos países.

Chile por otro lado se quedó en la pregunta ¿Qué es lo que ya tenemos y que es lo que podemos hacer mejor que el resto? Sin siquiera probar, limitamos nuestras opciones. Al solo centrarnos en rubros, que se entendían “estratégicos”, limitamos la diversificación y el tamaño de nuestra economía. Nos negamos a verdaderamente a crear conocimiento y riqueza (que es la gran ventaja que ofrece el mercado global hoy en día). Nos quedamos con desarrollar lo que ya teníamos o podíamos llegar a tener según las condiciones dadas. No convertimos en un requisito esencial para el progreso del país crear educación masiva y de calidad para su población. Solo bastaba con generar capital humano en una reducida elite, con capacidades más centradas en la administración y desarrollo de lo que ya había o podría llegar a haber, y menos centradas en capacidades de innovación. Exactamente lo contrario a lo que hicieron, casi al mismo tiempo, buena parte de los países que hoy en día “rankean” dentro del “top 10” de los países con mejor calidad de vida y mejores índices educacionales.

Mientras Finlandia, Singapur, Israel (y algunos otros que engrosan la lista), aparte de llevar adelante procesos de apertura de mercado, centraron sus esfuerzos en la generación de conocimiento e innovación. Mediante procesos selectivos de sus alumnos (No desde los 18 años, cuando todo el peso de la calidad de la escuela a la que la persona ha ido ya ha tenido efecto sobre la persona y sus resultados. Sino que desde el equivalente a cuarto básico). Mediante sistemas de capacitación y evaluación de sus docentes. Mediante la generación de organizaciones que incentivaran la creación de nuevos productos, financiando proyectos que parecieran viables EN CUALQUIER RUBRO, no sólo donde hubieran “ventajas comparativas” o en áreas “estratégicas” (Como el caso de “Tekes” en Finlandia o de “Yissum” en Israel). E incluso, mediante la creación de Universidades centradas en la innovación y en la generación de nuevos productos que luego pudieran ser exportados, siendo el caso  paradigmático la llamada “Universidad de la Innovación” en Aalto, Finlandia. Chile se preocupó de abrir el mercado y de ocupar el capital humano del que ya disponía para desarrollar áreas en donde las ventajas comparativas ya estaban, o por lo menos una serie de condiciones ya estaban dadas. Ejemplo claro de éste enfoque fue la Fundación Chile, creada en 1976. Ésta se planteo como objetivo financiar y desarrollar iniciativas SÓLO EN ÁREAS ESTRATÉGICAS, siendo su mayor éxito el auge de la industria salmonera. Pero al mismo tiempo limitando nuestras opciones de creación de riqueza a través del conocimiento de forma considerable.

Mientras en India se llevó cabo la creación de los famosos “Institutos Tecnológicos” (institutos de ingreso meritocrático, centrados en la innovación y creación de conocimiento, figurando varios de ellos dentro de las 100 mejores universidades tecnológicas del mundo en el ranking de educación superior del “Times”). Chile se dedicó a destruir buena parte de su institucionalidad educativa de excelencia que existía. Si no me cree averigüe sobre el Decreto Ley N° 50 de 1973, por el cual se designaban militares como rectores de las instituciones de educación pública. Siendo designado como rector, en el caso de la Universidad de Chile, el General de la Fuerza Aérea, César Ruiz.

Bonita comparación, mientras en los países que triunfaron en la carrera al desarrollo se les pagó sumas considerables de dinero a profesores, tanto nacionales como extranjeros, para que hicieran clases en los centros educacionales de excelencia. En Chile se nombraron militares, no necesariamente reconocidos por sus grandes conocimientos académicos, para que iniciaran procesos de “purgas” de profesores y debilitaran los puntos positivos que tenía el sistema educacional en ese minuto. Claramente había muchas cosas malas en el antiguo sistema, pero mientras otros países tomaron lo que ya hacían bien y perfeccionaron lo que hacían mal, nosotros no solo no perfeccionamos lo que hacíamos mal sino que incluso debilitamos lo poco de bueno que ya había. Simplemente “Chilean way”.

Que se entienda algo. No estoy defendiendo un sistema de diversificación de productos dirigista por parte del Estado. El cual podría ser parecido al que hubo antes del sistema actual. Simplemente estoy apuntado a que, a los economistas chilenos que llevaron a cabo los cambios estructurales en los setentas y ochentas, se les olvidó la frase con la que parte el libro de Paul Samuelson “Introducción a la economía”, el cual parte citando la conocida frase de Confucio “Dale un pez a un hombre y comerá por un día, enséñale a pescar y comerá por siempre”. No tomaron en cuenta que, entrando en un mundo, y en un siglo, en donde el conocimiento será lo clave, mucho más importante que buscar ventajas comparativas será el generar éstas ventajas mediante la creación de conocimiento y el incentivo a la innovación tanto individual como institucional. No notaron que al final nos terminamos auto limitando, terminamos generando una economía global de segunda categoría pero no una que verdaderamente lleve la batuta (para la desgracia y tristeza de Chile y para la Alegría de los Chinos e Indios que ven cómo nos podrán pasar por encima en el siglo que comienza).

Aún estamos a tiempo de cambiar el enfoque. Chile podría hacer los cambios necesarios para entrar a tener una economía global de primer nivel. El conflicto educacional actual plantea la posibilidad perfecta para que este tema se ponga sobre la mesa. Lamentablemente ninguno de los actores ha hecho todavía la relación entre una educación de calidad y la capacidad de ésta de incentivar la innovación (a pesar de que todos los ejemplos comparados muestran con claridad esta relación). El hacer notar esta correlación y llevar adelante esta discusión ahora, será fundamental a la hora de posicionarnos como país en la economía del conocimiento del siglo XXI.


Anuncios
Publicado en LegoAmarillo, Tetralogía Eyzaguirre
3 comments on “Regalando Pescados
  1. gastón dice:

    A las palabras de Samuelson agregaría: “.. Y les entregaría las herramientas necesarias para mejorar la caña, y tener una propia”.

    Estoy de acuerdo que sólo empoderando a TODOS a emprender y a innovar vamos a ser algún día un país desarrollado.

  2. […] Nosotros: Diseñados para distraerte Twitter Facebook ← Regalando Pescados […]

  3. Sofía Jordan dice:

    Estimado: Bueno estaría que usted le contara al movimiento estudiantil que el objetivo final es desarrollar la “innovación”. Le hubiese servido a Boric en Tolerancia Cero. Hágaselos saber. (1)

    (1). Saludos cordiales.

    Sofía

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: