El Universo III

En su primer artículo de la cuadrilogía, Pablo Tirado explicó cómo los humanos percibimos lo que nos rodea y en el segundo expuso el problema de la dimensionalidad. En el artículo de hoy, Pablo ofrece su docta visión del universo para contestar una pregunta clásica.

Perdidos

¿Somos los únicos en el Universo?.  Esa es la pregunta que respondemos en esta columna. Para no ser tan petulantes nos referiremos al universo tridimensional.

La palabra certeza expresa en matemática que la probabilidad que un hecho se materialice es ciento por ciento, esto es, que no exista la posibilidad de que no se materialice. La probabilidad de que haya vida en el Universo es 100%. Es certeza. Por lo menos es más cierto que todos los hechos que en nuestra vida doméstica llamamos ciertos. Es más probable que haya vida en el Universo que la más cierta de las cosas ciertas que nosotros creemos cierta.

En nuestra vida doméstica nosotros le damos la calidad de certeza a una infinidad de situaciones menos probablemente ciertas que la existencia de vida en el Universo. Las referencias que usamos para tener certeza que el Japón existe, para aquel que nunca ha estado allá, son menores que las referencias que tenemos sobre que haya vida en el Universo. Casi todo el aprendizaje de nuestra niñez consiste en creerle al profesor, esto es, el conocer por fe. Simplemente creemos, y luego, al ver japoneses en la calle remachamos nuestra creencia sin confirmarla científicamente, sin averiguar si son otros orientales, sin pensar que hay una maquinación para introducirnos en la mente conocimientos falsos. Es así porque no hay tiempo para hacer un análisis crítico de cada uno de los conocimientos que por raudales adquirimos en la niñez. No podríamos vivir si tuviéramos que certificar cada cosa que nos dicen. El resultado avala esa posición porque muy rara vez comprobamos que es falso algo introducido en nuestra mente como verdadero. Funcionamos y funcionamos satisfactoriamente bien.

Si somos rigurosos vemos que es más probable que haya más vida en el universo de que exista Japón. Esto es así porque sabemos que hay miles de millones de soles en cada galaxia, que hay miles de millones de galaxias en nuestro espacio y si sólo hubiera un planeta habitado en mil millones de soles habría todavía miles de millones de planetas con vida. Esto es válido, también en magnitudes astronómicas, si al concepto de vida le agregamos que sea similar a la nuestra. Por si todo esto fuera poco debemos considerar que la vida puede desarrollarse de mil maneras distintas a la nuestra, con sus aparatos receptores orientados en cualquier dirección diferente a las nuestras del espectro universal de señales. Además, hay infinitas de infinitas posibilidades de espacios tridimensionales en el Universo. Recuérdese que en este análisis no estamos incluyendo la fauna multiespacial, de cuatro o más dimensiones,  porque nos faltaría espacio y los números no nos alcanzarían para reconocer probabilidades.

El problema, entonces, se nos ha invertido, el Universo tiene que estar desbordante de vida, activo, bullente, rebosante, y la pregunta es ¿Cómo es que no estamos plagados de extraterrestres? (En el supuesto que no estemos plagados con imposibilidad de conectarnos)

Analicémoslo. Debemos decir que sólo somos capaces de captar vida semejante a la nuestra y esa es la que buscamos porque no podríamos convivirla a menos de que estemos atorados de instrumentos traductores de sensaciones.

En primer  lugar tenemos que aceptar, que como en la serie de televisión, estamos perdidos en el espacio.

Nuestra morada orbita alrededor de un miserable Sol, uno más de la galaxia Vía Láctea, que a su vez no es más que una lenteja (el conjunto de soles que componen la Vía Láctea forman una figura biconvexa como una lenteja)  en un plato de miles de millones de ellas que es el universo perceptible. Además, nuestro pobre Sol ni siquiera está cerca del centro de su lenteja sino que en un borde de ella, digamos a un tercio del borde exterior, de manera que cuando miramos desde la Tierra al centro de la lenteja vemos un conjunto denso de estrellas que forman una banda angosta y que llamamos Vía Láctea.

¿No será mucha petulancia que haya seres que se preocupen de nosotros, de este barrio pobre de nuestra provinciana galaxia?

Pero hay más. No sólo estamos pedidos en el espacio, sino que también estamos perdidos en el tiempo.

En términos de tiempo cósmico, los millones de años que el hombre existe no alanzan a ser lo que dura un chasquido de nuestros dedos referido al largo de nuestra vida. Puede ser perfectamente posible que exploradores de otros lugares haya pasado por nuestro planeta hace poquito rato, justo antes de chasquear los dedos, digamos unos pocos millones de años atrás y que volverán a pasar casi “al tiro” en otro chasquido de dedos esto es, otros pocos millones de años más.

Más perdidos  no podemos estar y menos importantes tampoco.

Anuncios
Publicado en De Todo, Inicio, Tetralogía del Universo
One comment on “El Universo III
  1. […] el humano percibe su entorno,en el segundo expone el problema de la espacialidad dimensional y en el tercero afirma que hay vida en el espacio. Para esta ocasión, y para concluir con la serie, Pablo […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: