El alma de Berlusconi

Les presento la primera Columna Amarilla de nuestra nueva sección escrita por nuestro columnista oficial, Pablo Tirado. En dos semanas más, otra Columna Amarilla. La de hoy se titula “El alma de Berlusconi“.

Una gran mayoría de la humanidad cree que el ser humano está compuesto por materia y espíritu, o sea  por cuerpo y alma.  Para mí es curioso, porque nada, absolutamente nada percibo que me conduzca  esa conclusión. Soy clasificado como materialista, esto es, que creo que sólo el cuerpo existe. También soy clasificado de simplista, porque mi miopía para percibir el alma sería producto de una actitud crítica que rechaza todo lo que no se detecta, esto es, no se ve, se toca, se huele, se saborea o se oye. Me defiendo pensando que si yo tuviera el más mínimo indicio de la existencia de esa parte espiritual me aferraría a eso y la investigaría a fondo porque ser materialista es realmente vivir en una orfandad terrible. Es terrible pensar que no vengo de ninguna parte  ni voy a lugar alguno. Es aterrador creer que no somos nada como me insinúa nuestra extrema pequeñez en el contexto del universo que nos contiene. Y no es que sea ateo, soy agnóstico. Creo que es absurdo que no exista un Dios que creó el universo, tan absurdo como que exista ese Dios autogenerado.

¿Nuestra parte espiritual fue inventada por necesidad? ¿Necesitamos creer que somos trascendentes? El desarrollo de las teorías científicas se basa en inventar lo que se necesita para interpretar un fenómeno pero hay una limitante muy importante: sólo es válido cuando no hay otra posibilidad de explicar la observación de un fenómeno con los elementos y teorías que hay en ese momento. Recuerden cuando los físicos inventaron el Eter para explicar el desplazamiento de ondas en el espacio vacío. En cuanto se determinó la dualidad onda-corpúsculo de la luz, murió el Eter. Entre dos teorías, una que explica sin inventar y otra que inventa , se considera válida la primera y se rechaza la segunda. Eso me pasa a mí con el alma.

En concreto la humanidad, por necesidad, creó el alma. Esta se agregó al cuerpo y los seres humanos dejaron de ser intrascendentes, esto es, que continúan existiendo cuando muere su cuerpo.

No creo que en el cielo haya un armario que contiene almas, que se van sacando a medida que van naciendo guaguas. Dudas: El armario tiene que ser bastante grande, el administrador tiene que estar muy atento a los nacimientos para asignar cada alma. Debe estar atento a los que nacen muertos, no debe equivocarse cuando nazcan gemelos y asignarle alma sólo a uno de ellos. Más dudas, ¿El armario está desde siempre, esto es, el alma viene desde el infinito de atrás, o nació en algún momento y por lo tanto el armario no es un armario sino que una fábrica de almas? ¿Las almas tienen un comienzo pero no tienen un final? Más dudas: el universo es tan grande que tiene que haber más vida inteligente que la que hay aquí, ¿Hay un montón de armarios? Más dudas todavía ¿Y por qué no hay almas para los animales? ¿O hay muchos más armarios todavía?

Por otro lado siempre una discusión quiere ir al fondo ¡Dejemos las formas a un lado, vamos al fondo! Y se creó la teoría de la espiritualidad, se inventó el alma. Me dejaron fuera de combate con millones de dudas. Yo que creía en las formas y en la organización de ellas.

Me explico. Todas las cosas físicas tienen forma y tienen componentes que también  tienen forma. Si tomamos un receptor de radio y lo desarmamos obtendremos un montón de componentes: Condensadores, bobinas, resistencias, chips, metales, plásticos, etcétera. Y cada uno de estos componentes a su vez tienen componentes muy precisos. Un condensador que enrolla dos papeles metálicos a un lado y otro de un papel neutro debe tener un largo y ancho exactos. La bobina debe usar un hilo de cobre esmaltado de un diámetro exacto y un número de vueltas también exactos, y así sucesivamente: Las formas son esenciales, cualquier desviación de forma hace que el aparato de radio, cuando se arme,  no funcione. Así de simple: no funcionará. A la inversa si todas las formas de esos componentes son correctas el resultado de su armado es un aparato que tiene una personalidad muy definida, una radio. Lo importante es que en el fondo cuando está desarmado, tenemos todos los componentes, todas absolutamente todas las partes, pero mientras no cambien su ubicación aumentando su organización, esto es, mientras el aparato no se arme, el conjunto completo no tendrá ningún funcionamiento. Cuando pueda funcionar, yo digo que tendrá alma, alma de radiorreceptor.

Si desarmamos nuestra casa y ponemos ordenadamente los componentes en el suelo constituyendo el “despiece” de la casa, veremos hormigón, ladrillos, madera, clavos, tornillos, vidrios, chapas, pintura, tejas, y un gran etcétera. Ese conjunto en el suelo no tiene significado para nosotros. Pero si armamos la casa aparece algo más que la casa, “home”  dicen los gringos, expresión que significa mucho más que una casa. Yo digo que esa casa tiene alma. Alma de casa. El aparato de radio del ejemplo anterior cuando se arman sus componentes tiene alma. Alma de radiorreceptor. Nada de raro,  porque en realidad TODO TIENE ALMA.

Estoy tratando de desarrollar una raza autóctona de gallinas llamadas colloncas que no tienen cola y ponen huevos azules. Por eso tengo mucho contacto con los estados del huevo cuando la gallina clueca los incuba por 21 días. El huevo al comienzo tiene claramente alma de huevo. Sus características son plenamente de huevo. Si me lo como (no lo hago), como un huevo no un pollo, no carne de pollo. Al pasar los días por varias razones la gallina o yo va desechando los huevos que van mal. Hay muchas razones, demasiadas, por las que el desarrollo de un huevo falla. La gallina los mueve de posición girándolos repetidas veces para que el calentamiento sea parejo, a veces se pasa de fuerza al girar un huevo con el pico y lo picotea. Se terminó ese huevo. Otros huevos no fueron fertilizados (hueros) y no hay desarrollo. De alguna manera me doy cuenta y elimino ese huevo. Así sucesivamente saco huevos en distinta fase de desarrollo. Los abro y claramente se ve que su organización interna es cada vez mayor, cada vez hay más órganos desarrollados. El pollito resultante (un porcentaje muy bajo de la cantidad inicial del nido) es claramente un pollito con alma de pollito. Si me lo como (nunca me los como), como carne de pollo, no un huevo. Todo esto a pasado dentro de una cáscara a través de la cual no entra ni sale nada salvo calor. El huevo es casi  una perfecta “cámara adiabática”, invento teórico de los termodinámicos de un cámara para estudiar el comportamiento de su contenido al cual no entra ni sale nada. En este caso entra calor. De manera que la diferencia entre un huevo y un pollo es sola y exclusivamente de organización. La misma diferencia entre la casa desarmada y armada, entre las piezas del aparato de radio y la radio, esto es, exactamente las mismas partes, piezas, o componentes y diferente organización.

Así, postulo que las formas constituyen el alma, cambian las formas, cambia el alma. Una piedra tiene alma de piedra y cada piedra tiene un alma distinta.

El alma no es materia ni es espíritu, ¿Qué es entonces? Resulta que aquí las formas son más importantes que el fondo.

El alma es la expresión de una forma.

Esta postulación está más de acuerdo con lo infinitamente pequeños que somos en el universo, ¡Qué petulancia la del ser humano de creer que sólo él tienen alma! Reconforta pensar que mi perro tiene alma, igual que yo. Y ¡qué  grande es el alma de mi perro! Ese ser que sólo da, no pide nada, sufre callado, ama silenciosamente, acepta estar en el frío y la lluvia mientras yo estoy escribiendo frente a la chimenea y perdona injusticias, sinceramente merece tener alma.

Las almas también tienen categorías. Si, la categoría depende del grado de organización de las formas. Mientras más organizado es un elemento más grande es su alma. El universo está organizado y con el tiempo va perdiendo esa organización, se va desorganizando. Los físicos llaman Entropía al grado de organización. La segunda ley de la termodinámica dice que cada vez que se hace un trabajo (una fuerza que recorre un camino) aumenta a entropía. De  manera que con el pasar del tiempo el universo se va degradando para terminar completamente desorganizado (una sopa cósmica, un plasma uniforme), esto es sin alma. Los elementos vivos  aumentan la organización. Esto no va contra la segunda ley de la termodinámica porque para producir organización en una parte necesita desorganizar más el todo.

En toda teoría aparecen problemas. Y en esta teoría aparecen  problemas no menores. Y uno de ellos es el aborto. El ser humano por nacer. ¿Qué alma tiene?  Respuesta: Alma de feto. El asunto es que el alma de feto no es el alma de un ser humano, su organización es distinta. El feto tiene todavía inorganización respecto del hombre producidas por  su dependencia de su madre. ¡Cual alma es más grande la del hombre o la del feto  por nacer? La del hombre. ¿Cuál alma es más grande, la del feto por nacer o la del perro? Respuesta: depende de la complejidad. Pareciera que la del feto.  Pero si vamos hacia atrás en la edad del feto que a medida que retrocedemos es menos compleja, ¿Llegará el momento en que un perro vivo es más complejo que un feto en desarrollo? Si la respuesta es sí, estamos en el tremendo dilema de la legitimidad de matar un perro frente a la legitimidad de eliminar un feto.

Hay, entonces, que crear  leyes que prohíban eliminar los perros junto con las que prohíben eliminar fetos. Habrá que definir hasta donde llega la inmoralidad de eliminar vidas porque los gatos están cerca de los perros apareciendo en la duda todo el zoológico, en realidad toda la naturaleza viva, porque luego el razonamiento pasa por el reino vegetal y sigue por el reino mineral. Me alegro por el gallo jefe (el Ketro) de mis gallinas, la mayoría muy jóvenes, que se llama Berlusconi y por los coigües que rodean mi casa y adornan la ventana de mi escritorio sin ocultar las fumarolas del volcán que también tiene alma.

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