Cuento Corto

Por las vacaciones de invierno, empecé a revisar y ordenar mi computador. Revisando y ordenando encontré unos cuentos que escribí hace tiempo. A propósito de la diversidad y la igualdad de oportunidades, les muestro éste que escribí en séptimo básico. Espero les guste.

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Dos Felicidades

 

         En un hermoso jardín con flores de colores extraordinarios, árboles gigantescos e insectos de todo tipo, había un hongo blanco donde vivía una hormiga. Se llamaba María. Era una hormiga muy buena, que ayudaba a los que la necesitaban, y hacía más favores de los que podría haber pedido en toda su vida. María era feliz, no tenía preocupaciones y una mañana soleada, sentada en su jardín, pensó que quería un hijo. Un hijo, según ella, era una felicidad. Pero no podría cuidarlo sola, necesitaría un amigo. Aunque ella era buena y respetuosa con todos, María sentía que su único y verdadero amigo, el que la ayudaría en lo que fuese, era Martín. Su Martín. Lo había visto una tarde, hacía ya mucho tiempo, saltando alto, como buen grillo que era, cerca de su hongo. María lo invitó a almorzar y se hicieron amigos en un santiamén.

Cinco años después, que es cuando  empieza nuestra historia, María se levantó  de su sillita, y decidió ir a visitarlo. Martín no vivía muy lejos, así que ella decidió no tomar un bus, e ir caminando a su casa. Cuando llegó, su Martín la saludó encantado. Se sentaron a conversar, y pasado un rato, María le preguntó si le gustaban los hijos. Él contestó: “Claro, me encantan. Yo creo que un hijo es una felicidad por sí mismo”.  “Oh” pensó María “en eso estamos de acuerdo.” Y le sonrió a su grillo. Martín pensaba también, y después de meditar un rato, le preguntó a su hormiga: “¿Quieres tener un hijo conmigo, María?”  Ella saltó de alegría y lo abrazó por  largo rato. El grillo, radiante, la agarró de una patita y la llevó al pie del roble donde les dejarían elegir su hijo.

Se dirigieron en bus (un ciempiés) a la Casa de los Nacimientos y tocaron la puerta. Una abeja les recibió amorosamente, y les hizo un gesto para que entraran. Debían presentar una solicitud al Sabio Caracol si deseaban un hijo. El Sabio Caracol los miró atentamente a través de  sus gruesos lentes, y les habló lento y quedo, con una voz raspada y vieja: “Ustedes son un Grillo y una Hormiga.” Pausa. “¿Qué hijo van a querer?” Pausa. “No pueden tener hijos, ustedes son diferentes.” Esta última palabra la dijo clara y pausadamente, como para destacarla, pero no se le notaba enojado, sólo cansado. La hormiga y el grillo no supieron qué decir. Estaban atónitos. Se quedaron un momento en silencio, luego María dijo un minúsculo “Gracias” y salieron. Muy tristes tomaron el bus, cada uno a su casa, a pensar en lo sucedido. Ya era tarde, y se fueron a acostar temprano.

Al otro día, a María se le ocurrió una idea. Iría sola donde el Sabio Caracol y pediría un grillo. Eso sí era permitido, tener hijos de otra raza, pero ¿por qué no era permitido tenerlo con Martín? No lo entendía.

Por segunda vez llegó María, ahora sola, a la Casa de Nacimientos. Saludó a la abeja y habló con el Sabio Caracol. Después de pensarlo y repensarlo, el Caracol le dijo que sí podía tener un hijo grillo. Ella casi lloró de alegría y con una sonrisa de oreja a oreja lo eligió. Era un hermoso grillo. Firmó un papel y se lo llevó.

Fue con su hijo a la casa de Martín y él la recibió en la puerta diciéndole apresuradamente que le tenía una sorpresa. Ella le dijo que también tenía una sorpresa para él. “Muéstramela entonces” dijo el grillo, impaciente por saber cuál era la sorpresa.  La hormiga le puso  el hijo en los brazos. A Martín se le abrió la boca de par en par.  Titubeó: “Y…Yo te traje…un… una hormiga.” Y se la mostró. Ahora, tenían dos hijos. María  bailaba de alegría. Repetía una y otra vez: “Tenemos dos felicidades! Tenemos dos felicidades!”  Pronto Martín Martín también reaccionó y bailaron ambos toda la noche mientras sus hijos dormían sobre una hoja de magnolio. Si alguien se hubiera fijado entonces en ese hermoso jardín, habría visto dos silueta bailando jubilosas y habría escuchado música y dos voces cantando “Tenemos dos felicidades! Tenemos dos felicidades!”

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Acerca de

Me fascinan las ideas. Las amo. Son la mejor idea que la humanidad a tenido. La naturaleza también me fascina: para mí, sus ideas son como milagros o magia, y es la mejor fuente de inspiración. Lo emocionante de las ideas es que si las piensas bien y las dejas mejorar, tienes Acción. Acciones que mejorar nuestro querido Mundo. Ideas are fascinating. I love them. They are the best idea humanity has ever had. Nature also fascinates me: its ideas are like miracles or magic to me, and the best source of inspiration. The cool thing about ideas is that when you think them through and then see them through, you get Action. Actions that improve our dear World.

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Publicado en De Todo
One comment on “Cuento Corto
  1. Me gustó mucho! Que madura la reflexión para tener 12 o 13.

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