El Universo II

Esta columna es la segunda de la cuadrilogía del universo, escrita por Pablo Tirado. Hace cuatro sábados escribió la primera de la serie y quedó en mostrarnos en el artículo de hoy, el problema de la espacialidad dimensional.

Espacialidad e Hiperespacio.

Nuestras limitaciones producto de tener sólo algunas “ventanas” para percibir el Universo es sólo parte, y la más chica, de las dificultades para entenderlo.

Nuestra tridimensionalidad es mucho más limitante y su comprensión es aterradora.

El hombre escasamente asimila parte de su tridimensión. No está constituido ni siquiera para comprender cosas tan elementales como el comienzo de los comienzos,  ni el fin de los finales, tomando su existencia como las dueñas de casa toman las teleseries: las toman en cualquier capítulo y las dejan en cualquier otro sin perder su interés, cohesión y sentido porque le falta comienzo o final definitivo.  Menos aún el hombre puede percibir más allá de lo que le da su tridimensionalidad.

Pero puede usar su mente. Con ella deduce la existencia de más dimensiones e ingenia maneras de comprobarlo. Para comprender mejor extrapola lo que pasaría con seres de menos de tres dimensiones, perfectamente comprensibles para nosotros, y así mirar hacia más dimensiones. Es el método que usaremos ahora para explicar la cuestión.

Iniciamos el análisis con la descripción de seres de 2 dimensiones y sus dificultades para entender 3 dimensiones. Y en seguida aplicamos esas dificultades a nosotros para entender una 4ª o más dimensiones.

Empecemos imaginándonos  la nada, la más perfecta nada. Nada en el Universo hasta todos sus infinitos. En esa nada hagamos aparecer un plano horizontal que se desarrolla a lo largo y a lo ancho pero no tiene espesor o altura, eso es que posee sólo 2 dimensiones, no tres.

Imaginemos que en ese plano viven seres que jamás han imaginado que existe otra cosa que su plano en el universo, son seres de dos dimensiones física y mentalmente. Si les pedimos que recorran todo el universo con la vista desplegarán un círculo con la mirada  y cuando les digamos que miren hacia arriba nos dirán que no entienden el concepto de “arriba”. Les diremos que es una dimensión más, la tercera, y que se encuentra en la dirección de una perpendicular a dos perpendiculares cualquiera. Nos volverán a interpelar que es imposible trazar esa tercera perpendicular a las dos que tienen, que han probado “todas” las posibilidades y que no se puede.

Con mucha mayor razón no comprenderán que su “Universo” puede no ser plano sino que estar “hundido” en la tercera dimensión hasta el punto de cerrase conformando una esfera, viviendo ellos en su superficie, sin capacidad de captar esta situación.. Les sería incomprensible que caminando fijamente en una dirección, sin desviarse, hasta el infinito, no encontrarán tal infinito y en vez, comprobarán que pasarán por el mismo punto que partieron. No entenderán que un ser que está preso en una cárcel-circunferencia pueda salir de ese espacio herméticamente cerrado levantándose hacia la tercera dimensión y aterrizar junto al guardián aterrorizado por la imposibilidad de comprender cómo el preso atraviesa paredes. Definitivamente estas amebas sin espesor físico ni mental no comprenderán cómo es el Universo si no son capaces de abstraer características universales que nada tienen que ver con la construcción de su cuerpo, su mente, y sus conceptos bidimensionales.

Apliquemos esto a nosotros, seres de tres dimensiones, esto es, además de tener largo y ancho, tenemos altura. Nosotros miraremos esféricamente nuestro espacio cuando nos pidan que recorramos el Universo con la vista y cuando nos digan que miremos hacia “tetrarriba” diremos que no entendemos ese concepto. Igualmente les diremos que no es posible trazar una cuarta perpendicular  a tres trazos perpendiculares que encontramos en cualquier rincón del techo de nuestra pieza,. Tampoco entenderemos que si tomamos un cohete espacial y anclamos los mandos, no iremos al infinito sino que volveremos a pasar por la estación de lanzamiento, porque el universo nuestro es curvo en una cuarta dimensión, y cerrado, de manea que estamos en la “superficie” (tridimensional) de una “tetraesfera”. Tampoco entenderemos que un ser que está encerrado en una esfera hueca de acero pueda salir por la cuarta dimensión y sentarse con nosotros afuera y contarnos que atravesó paredes de acero. Definitivamente somos amebas sin espesor “tetradimensional” físico ni mental que si no somos capaces de abstraer características universales que nada tienen que ver con la construcción de nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestros conceptos tridimensionales no entenderemos nunca el Universo.

En lo personal, nunca pude entender e internalizar la ley de Newton. Pensaba que debía  haber alguna trampa, porque ¿cómo es que dos cuerpos se atraen si no tienen nada que los ligue entre sí?. No hay hilitos que los unan, no hay nada que tire uno del otro. No cambia nada si se pasan cuchillos entre ellos tratando de cortar vínculos, o interponer láminas de acero, o establecer el vacío, o hacer cualquier cosa entre ellos. Se atraerán igual. El asunto fue misterioso hasta que comprendí  la multiespacialidad. Mientras pensaba con mente tridimensional, la atracción de los cuerpos no tiene explicación. Hoy comprendo que la gravedad es una deformación del espacio. Un cuerpo en el espacio deforma este en su curta o más dimensión haciendo que los que están cerca “caigan” hacia él.  Si se explica en dos dimensiones es más fácil su compresión. Imaginemos un espacio de dos dimensiones conformado en el cuero o “parche” de un tambor bien tenso. Si ponemos una bolita de acero en el medio ésta deformará el cuero en la tercera dimensión por muy tirante que esté y cualquiera otra bolita que pongamos en el tambor se dirigirá a la primera. Y los seres bidimensionales del tambor dirán que las sombras se atraen proporcionalmente a sus superficies e inversamente proporcionales a sus distancias. Si alguien tirara esa segunda bolita de manera que pase con velocidad por el lado de la bolita del centro podrá formar un satélite que girará elípticamente alrededor de la bola central comprobando su Ley de Newton sobre las sombras. En ninguno de los casos hay hilitos entre las sombras sino que una relación tridimensional incomprensible para los habitantes bidimensionales del cuero. Así, nuestro planeta  tierra colocado en el espacio deforma éste haciendo que la luna “caiga” por nuestro espacio elíptica, permanente, y eternamente hacia nosotros.

Pero, hay maneras de comprobar  esas curvaturas de los espacios. Por ejemplo si a un ser de dos dimensiones situado sobre una gran esfera le pedimos que cuente cuantos centímetros cuadrados hay en un cuadrado de 10  por 10 cm, es posible que cuente 101. ¿Por qué? Porque si el cuadrado fuera trazado en un plano habría exactamente 100 cm cuadrados pero como su espacio bidimensional está levantado al centro por ser parte de una esfera, la superficie sería mayor. Igualmente si nosotros contamos cuántos kilómetros cúbicos hay en un cubo de arista un segundo-luz (distancia que viaja la luz en el vacío en un segundo) encontraríamos que hay más de 46.656.000.000.000.000.- (360.000×360.000×360.000). Tantos más cuanto curvo sea nuestro espacio.

Pero el espacio puede que no sea “tetraesférico” sino que “arrugado” Si un espacio bidimensional es arrugado y un ser vive en un punto A que queda en una arruga, para ir al punto B que queda en otra arruga puede que irse por el “hiperespacio” eso es por el trazo en tercera dimensión que une los puntos A y B ahorrando mucha distancia comparado con irse por el espacio de dos dimensiones siguiendo todos los recovecos de las arrugas. Igualmente nosotros, cuando dominemos las ecuaciones de la forma del hiperespacio, podremos viajar por él y cubrir grandes distancias en nuestro espacio en muy poco tiempo. Quizá podríamos ir de Santiago a Nueva York en segundos.

Para qué hablar si pensamos en más dimensiones. Los físicos de hoy emplean más de diez dimensiones para explicar sus ecuaciones.

Si soltamos nuestra imaginación, encontraremos que nuestro bello espacio tridimensional visto una noche estrellada es aterradoramente minúsculo frente a su realidad.

Les recuerdo que en cuatro sábados más, el 6 de agosto, saldrá la tercera parte de la cuadrilogía.
Anuncios
Tagged with:
Publicado en LegoAmarillo, Tetralogía del Universo
2 comments on “El Universo II
  1. […] de la cuadrilogía, Pablo Tirado explicó cómo los humanos percibimos lo que nos rodea y en el segundo expuso el problema de la dimensionalidad. En el artículo de hoy, Pablo ofrece su docta visión del […]

  2. […] los sábados de cada mes. En el primer artículo habla de cómo el humano percibe su entorno,en el segundo expone el problema de la espacialidad dimensional y en el tercero afirma que hay vida en el […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: