Hidroaysén y Democracia

Para inaugurar la nueva sección de columnas exclusivas para el Lego Amarillo, partiremos por mostrar la interesantísma visión de Pablo Tirado sobre el fenómeno social que ha causado la aprobación del proyecto Hidroaysén.
El autor  es un Ingeniero Civil de la PUC y sus primeros años se desarrollaron en empresas del área industrial. Luego,en forma independiente, trabaja en ingeniería de proyectos. Hoy conduce una inmobiliaria e integra la directiva de una empresa de ingeniería de consulta. Viajero empedernido conoce medio mundo y Chile muy bien por aire y tierra, especialmente el extremo sur.  En sus predios en Pucón cuida minuciosamente la naturaleza. 
La columna se titula “Hidroaysén y Democracia“.

Entraba al pueblo un anciano que llevaba de la mano a un niño y con ellos un burro. En la primera casa había una persona que dijo: Qué estúpidos ir a pie cuando podrían ir en el burro. Ante el comentario, el anciano y el niño se subieron al burro. En otra casa, más adelante, el dueño dijo: pobre burro, lo obligan a tener dos personas encima. El anciano se bajó y en una casa más adelante la esposa del propietario dijo: Cómo es posible que el niño acepte que el pobre anciano vaya a pié mientras él cómodamente viaja en el burro. El niño se bajó y subió al anciano al burro. En otra casa más adelante el que barría la entrada dijo: Cómo el anciano explota al niño haciéndolo viajar a pié mientras él está confortablemente instalado en el  burro.

Aparentemente es la misma diversidad de pareceres sobre Hidroaysén ¿Todos y ninguno tiene la razón? No, no es lo mismo. Detrás de las opiniones sobre Hidroaysén hay ideologías. Las hay explícitas en su ideología marxista, como Patagonia sin Repesas que expresamente dice por escrito ”Hidroaysén es el síntoma. El Capitalismo es la enfermedad”. Sin comentarios. Pero esos ataques son añejos. Hoy se utilizan técnicas más modernas.

Casi nadie de los que opinan  conoce el proyecto, el lugar, ni menos las circunstancias que determinan su necesidad. Hidroaysén es apenas una excusa para lo de fondo. Este es obtener alguna cuota de poder. La tecnología aplicada en las comunicaciones creó la comunicación social, y ésta es aprovechada por los que ansían algo de poder que no pueden obtener por las vías aceptadas hoy para ejercerlo que conllevan, estudio, perseverancia, sacrificios horarios y mucho esfuerzo. Como no pueden ejercer la medicina, la ingeniería, la arquitectura y otras carreras “duras” prefieren las pistas “blandas” de las vaguedades de la preservación, intangibilidad, e  igualdad del ecologismo.

Los orientales desde siempre han sabido que el mundo se comporta como una red interconectada. Cualquier perturbación producida en cualquiera de sus hilos mueve toda la red. En occidente la física cuántica también afirma lo mismo. Todos hemos oido sobre el aletear de una mariposa en América que puede producir una tempestad en Rusia. Así es. Y la ingeniería siempre lo ha sabido. Los ingenieros son modificadores de la naturaleza en beneficio del hombre. Y toda modificación trae aspectos positivos y aspectos negativos que la ingeniería identifica perfectamente de acuerdo a los conocimientos de cada época. Los identifica y jerarquiza.  Lo puede hacer porque las universidades al mismo tiempo de proporcionarles los conocimientos les proporciona valores.

De manera que lo que está en juego sobre Hidroaysén no es Hidroaysén, es la aplicación de la cuotita de poder que les permita salir de su anodino anonimato social. El problema está bien condimentado para distraer el fondo: En lo general: Que no hay política energética, que no hay protección a los consumidores, que hay tiempo, que no hay autoridades ambientales competentes. En lo específico: Que las áreas inundadas, que el daño al turismo, que se pierde la virginidad de la naturaleza, que las energías no contaminantes  renovables, que la ganacias de unos pocos a costa muchos, que el monopolio, que las líneas de alta tensión.

Todo es discutible, disminuible y corregible. Pero…., atentos, que el procedimiento obliga  a desconocer el poder de la autoridad. Y ahí está el centro real del problema que nos enfrentamos:

No creer en la autoridad.

Su lema es: enfrentemos a la autoridad con el peso específico de los conjuntos sociales. El método es: usemos en Chile cualquier pretexto. Entonces ¿Por qué no se usan mil otros cambios que las autoridades propician. La respuesta es clara, porque no se financian. Usan sólo lo que financian organizaciones internacionales ideologizadas en la detención del progreso (porque éste hace desaparecer sus clientes). Usan Hidroaysén.

El camino es: La autoridad está equivocada (o es corrupta o es ignorante, o…)

El efecto buscado es: Tenemos tanta autoridad como las autoridades.

El resultado buscado es:

Ustedes no pueden gobernar sin el visto bueno nuestro.

Lo malo de todo esto es que se está creando una mecánica de fuerzas que si no se reconoce, combate, y canaliza a tiempo puede traer consecuencias de tipo anárquico impredecibles.

Definitivamente no estamos en el caso del anciano, niño y burro cuyos pareceres todos pueden ser legítimos y tratan efectivamente sobre los tres actores, y no de una filosofía oculta tras las opiniones.

Si tienen éxito, la democracia cambiará completamente, probablemente para mal.

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Publicado en LegoAmarillo
5 comments on “Hidroaysén y Democracia
  1. Anónimo dice:

    Me gusta el punto de fondo: el tema acá es la desconfianza en la autoridad… “ellos no saben lo que hacen o lo hacen mal, por lo que nosotros (que no tenemos idea), nos negamos a aceptar que el proyecto esté hecho en buena forma o sea en el mejor interés del país”… buena base para la ingobernabilidad.

  2. Patricio Segura dice:

    De verdad, básica la columna. El concepto detrás de esta columna es “la ingeniería es el conocimiento técnico que mejora lo que la naturaleza hizo mal”. Esa arrogancia seudo técnica ha generado estragos en nuestras sociedades, y es algo de lo que la gente ya no quiere.

    Muchos sí conocemos Aysén. Es más, personalmente vivo en Aysén, conozco los lugares que pretenden inundar y cruzar por torres, y a la gente que está en plena área de inundación, donde les quieren instalar miles de trabajadores foráneos.

    En realidad, eso del bien del país es una falacia. Guste o no, el bien del país lo debemos decidir entre todos, no sacrificando comunidades y ecosistemas para el beneficio de algunos, los de siempre.

  3. Pablo Tirado dice:

    Estimado Patricio: No le atribuyas arrogancia a la ingeniería. En ninguna parte dije que corregíamos algo. Modificamos: hacer un camino es modificar en beneficio del hombre,no corregir.

    ¿No te parece que tu útimo párrafo es más de lo mismo?¿Qué es eso de “decidir entre todos”? ¿No lo decidimos entre todos si lo decide la autoridad?

    Atentamente.

  4. Patricio Segura dice:

    No, Pablo. Porque tu visión de la democracia es sólo representativa. La democracia participativa, a la cual debemos avanzsr, no se queda en el concepto de autoridad-autoritaria que tenemos en Chile, avanza a través de otros procediemientos que permiten la participación en el diseño de políticas públicas, su gestión y el control ciudadano. Lamentablemente, se vota por representantes y se termina teniendo jefes. Lo que ocurre en las calles no es producto de nuestra imaginación, es gente que no se siente representada en propiedad.

  5. Pablo Tirado dice:

    OK, Patricio. Tengo claro tu pensamiento. Confirmas lo que creo en el sentido que hay una crisis sobre la autoridad. Respeto tu parecer y ojalá no nos conduzca a una peor democracia.

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